Cláusula de indemnidad · Hold harmless · Mantener indemne
La indemnización es una promesa contractual por la que una parte (el indemnizante) se compromete a cubrir las pérdidas sufridas por otra (el indemnizado) como consecuencia de eventos específicos — típicamente reclamaciones de terceros, incumplimiento de declaraciones o daños definidos. La cláusula define las pérdidas cubiertas, desencadenantes, topes y posibles exclusiones.
La indemnización traslada riesgo económico de una parte a otra. Sin ella, cada parte soporta sus propias pérdidas bajo las reglas generales del derecho contractual. Una cláusula de indemnización lo cambia: si un cliente es demandado por un tercero alegando que el software del proveedor infringe una patente, una cláusula IP bien redactada obliga al proveedor a cubrir los honorarios de abogado del cliente, los daños y la transacción. Las palancas clave: el desencadenante (solo reclamación de terceros vs. pérdidas directas), el alcance de pérdidas cubiertas (directas vs. consecuentes), el tope (valor del contrato, un múltiplo o sin tope), el periodo de supervivencia tras terminación y las exclusiones (con frecuencia, la negligencia propia del indemnizado no está cubierta).
La indemnización es donde los contratos asignan los mayores riesgos en dinero. Una indemnización ampliamente redactada y sin tope puede exponer a una empresa a responsabilidad ilimitada muy por encima del valor del contrato. Una cláusula estrecha puede dejarte expuesto precisamente al riesgo que creías transferir. Revisar las cláusulas de indemnización es la actividad con mayor apalancamiento en la revisión contractual — más que cualquier otra cláusula en un acuerdo comercial típico. Pequeños cambios de palabras ("causado por" vs. "derivado de") pueden mover millones en responsabilidad potencial.
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